futuros

"La vita nuova"

Por Daniel Link

30/12/11 - 11:35

 

Tantas veces hemos dicho y pensado “Año nuevo, vida nueva”, abrumados por las circunstancias pasadas y ansiando un comienzo radicalmente nuevo: no una página en blanco sino una selva de signos totalmente desconocidos para desbrozar, a través de ellos, un camino. Y sin embargo...

Desconfío supersticiosamente de los años bisiestos (tal vez porque me revelan la impostura calendaria, que va acumulando minutos a lo largo de los meses que, más tarde o más temprano, habrá que agregar a algún febrero), pero 2012 será, para mí, un año pletórico de signos si no desconocidos del todo, al menos nuevos como contrincantes míos. Ciertas circunstancias laborales (todo cambio radical nos viene por la vía del azar y la coacción, es decir: el amor o el trabajo) me obligan a reordenar los casilleros de mi vida presente y me pregunto, en este borde en el que la melancolía por lo que ya no será más se sobreimprime a la excitación por los trabajos venideros, si podré hacerlo con éxito, si mis rutinas se dejarán llevar a esas zonas de desconocimiento de sí (de mí) donde brilla y canta la posibilidad de... una vida ¿nueva?

Dante se sometió a la potencia de la vida-manantial en su juventud. Roland Barthes, más audaz, quiso hacerlo ya viejo, por la vía de la simulación. Yo, que no atravieso ni mis primeros años ni los últimos (aunque estoy más cerca de éstos), me resisto, sin embargo, al “como si” barthesiano. No haré “como si” mi vida estuviera recomenzando en otra parte, sino que, pienso, actúo “como si no” pudiera continuar con mi vida en el lugar en el que estaba. Llamado (convocado), dejo que lo que de mí pudiera haber en el futuro fluya hacia su cauce. Partículas de un yo que decantan. Feliz año.