Entrevista con Paul D. Miller, alias DJ Spooky

El groove de la filosofía

Disc-jockey y licenciado en filosofía, su obra está inspirada en la poética y el pensamiento de Jorge Luis Borges y la ciencia ficción cyberpunk, del mismo modo que en la filosofía de Gilles Deleuze y Félix Guattari y la tradición del pensamiento afroamericano de los Estados Unidos. Acaba de publicar su libro “La ciencia del ritmo” en castellano, y aquí habla de la centralidad de los conceptos de remix y sampleo en la cultura actual.

Por Luis Diego Fernández

23/10/11 - 06:41

 

La obra de Paul D. Miller, también conocido como DJ Spooky, es una rareza que dentro de poco dejará de ser una anomalía en el campo filosófico. Miller –un filósofo y escritor afroamericano de Washington DC, más conocido como DJ y artista conceptual– pareciera ser un producto perfecto del avantgarde de la Nueva York de fines del siglo XX; cuando asomó su cabeza en la escena (hacia 1996), su talento construía una música hipnótica que reunía de modo implacable la tradición del hip hop con la música contemporánea. La filosofía que Miller exhibe en el recientemente publicado La ciencia del ritmo (Alpha Decay), plantea la lógica del sampling y el remix como herramientas conceptuales fundantes. Su obra está inspirada en la poética y el pensamiento de Borges y la ciencia ficción cyberpunk, del mismo modo que en la filosofía de Gilles Deleuze y Félix Guattari, así como en la propia tradición del pensamiento afroamericano de los Estados Unidos de W.E.B. Du Bois a Amiri Baraka: el elemento racial no deja de estar muy presente. La hipótesis central del pensamiento de Miller es que el propio mundo es un inmenso archivo que todos sampleamos diariamente. Sobre estos y otros temas habló en exclusiva con PERFIL.

—¿Cómo describirías el concepto de “ciencia del ritmo” que da título a tu libro?
—Me gustaría pensar mi libro como una suerte de fonética de la grafología, es decir, escribir con y desde el sonido mismo. Quise escribir un libro que refleje el concepto de sampling como creatividad total. En estos tiempos estamos atravesando momentos que consisten en un sampleo total de los medios. Para ello, he partido del concepto de rizoma de Deleuze y Guattari, de la crítica a la estética poscolonial de Sartre, del concepto de ciencia en Borges y de la categoría de arte del ruido de Luigi Russolo. Todas ellas son influencias de mi libro.
—En un momento planteás que “pasar discos es como escribir y escribir es como pasar discos”. ¿Qué similitudes y diferencias ves entre el trabajo del DJ y el del escritor?
—Creo que con lo multimedia todo cambia y las diferencias se borran. El software toma el concepto de la imaginación y para servirse de algo que se puede editar y transformar con técnicas digitales. Todo deviene un archivo editable. Es extraño pensar que la cultura es simplemente un problema de millones de archivos volando de aquí para allá. Para mí la cultura DJ, con su obsesión con el coleccionismo de discos y el archivo permanente, es una precuela de los que hoy vivimos. Hoy lo podemos llamar trabajo colaborativo, pero el impulso es el mismo: crear algo nuevo a partir de lo archivado.
—¿De qué modo influyó en tu obra tu infancia en un barrio multicultural de Washington?
—La geografía es crucial para mi obra. Recientemente, he presentado una obra sobre la Antártida, donde realizo “retratos acústicos del hielo”. He estado realizando este tipo de performances en museos y galerías e incluso fui a la Antártida para grabar esta sinfonía de rotura de hielos e icebergs. Ver este tipo de cosas de primera mano y remixarlas en diferentes contextos es lo interesante para mí. No tengo filósofos favoritos o inspiradores en mi trabajo, pero pienso que si tengo la posibilidad de mostrar la complejidad del mundo y sus lugares lo hago a través de la música y los libros. Es como decía Borges: llevar tu territorio en tu mente.
—Tu obra se apoya en el concepto de “remix”. ¿De qué modo podemos comprender esta operación estética?
—Samplear es trabajar con la memoria, y hay tantas canciones que te gustaría tocar que resulta siempre una decisión difícil. El remix es una irreverencia del material disponible. Para mí el planeta en sí mismo es un archivo. El remix es lo que hace que esos archivos de información signifiquen algo para alguien en cualquier lugar del mundo.
—¿De qué forma creés que el mundo DJ ha influido al resto de las artes y la literatura en estas últimas décadas?
—Podemos pensar La ciencia del ritmo como un álbum. La idea básica es crear una tensión entre las “metáforas” y los documentos o archivos. La ciencia del ritmo es sólo un espejo donde pongo en evidencia estas obsesiones. La economía necesita ser expandida para evaluar nuestro mundo y lo que nos rodea. Creo que la cultura DJ ha influido al resto de las artes y la literatura como un espejo de la humanidad digital.
—¿Qué te parecen fenómenos de popstars globales como Lady Gaga?
—Me gusta lo que hace, pero hay muchas cosas más interesantes en la cultura underground de Nueva York.
—Estudiaste filosofía y te licenciaste con una tesis sobre Ludwig Feuerbach. ¿De qué manera vinculás ese interés por la filosofía con tu trabajo como DJ?
—Creo que la obsesión con lo racial, el show y la manufactura de la cultura pop están relacionados. Por ejemplo, la filosofía fue generalmente usada para crear, pensar y justificar formas de dominio sobre las culturas colonizadas. Tomé a Feuerbach como una herramienta para criticar el racionalismo en el enfoque y plantear que la música es “post-racional”.
—Entiendo que has remixado “El jardín de los senderos que se bifurcan” de Jorge Luis Borges. ¿Por qué te estimula tanto?
—Borges realmente entendió la forma en que la imaginación humana enfrenta la relación de la razón con la naturaleza. Es un gran referente para mí y se encuentra dentro de mis escritores favoritos junto a Neal Stephenson, William Gibson, Samuel Delaney, Phillip K. Dick, Jules Verne y Octavia Butler.
—¿Te considerás un filósofo pop?
—Soy sólo alguien que lee mucho y disfruta de la información. No importa cuán doloroso sea pensar en el contexto norteamericano, creo que alguien lo tiene que hacer.